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Introducción al Espot Electoral

Las campañas electorales en televisión nacieron en los Estados Unidos a finales de los años 1950, inaugurando la pantalla como medio político de masas en el centro de la sala de estar.

En los años 1980 comenzó a desaparecer la “cabeza parlante” del candidato exponiendo su programa electoral durante diez minutos, y surgió una fusión del anuncio comercial, la ficción, el documental, el videoclip, la parodia o el espectáculo deportivo o musical, a utilizar en función de los diversos perfiles de los votantes y de los medios empleados.

Tras la caída del Comunismo, y la creciente homogeneización global y digital del discurso político y económico, los spots electorales pasaron a intercambiarse libremente entre países e ideologías diferentes.

Dada la agenda a la que una campaña electoral es sometida en la actualidad, el spot ha cobrado una gran importancia gracias a su capacidad para concentrar un mensaje y para crear nichos en el imaginario político-comercial de los votantes.

Al mismo tiempo, la aparición de Internet ha abierto nuevos caminos para la mercadotecnia política, de la misma manera que está revirtiendo el déficit de representación provocado por la mayoría de las legislaciones electorales existentes, que no favorecen la promoción de partidos minoritarios.
Pasado el tiempo, el spot se convierte en la memoria audiovisual del discurso político. Los spots son evidencia de lo que dijo cada candidato, pero también son testimonio de la forma en que la política se ha hecho cada vez más audiovisual y viceversa. El spot, visto a distancia, espeja tanto el carácter industrial de la política (se trata de hacerse con el mayor número posible de clientes), como el del lenguaje que utiliza, producido para no perdurar.

Los spots electorales son habitualmente directos, de corta duración, altamente logotípicos y profusos en metáforas visuales estereotipadas.

Los conceptos suelen vertebrarse mediante los siguientes ejes:

  • confianza/desconfianza/corrupción/honestidad
  • futuro/pasado/cambio
  • eficiencia/ineficiencia/curriculum
  • patriotismo/identidad/familia/migración
  • servicios públicos/impuestos/bienestar
  • seguridad/inseguridad/miedo/esperanza/justicia

Sus diferencias responden a diversas circunstancias, entre ellas:

  • las leyes electorales de cada país: no es lo mismo que los partidos inserten sus spots en la parrilla televisiva normal, como en EE.UU., que en bloques pactados de anuncios gratuitos cedidos por las televisiones públicas, como en Europa.
  • las características culturales, sociales y de consumo mediático de países y lugares.
  • las agendas cotidianas en cada contexto, que marcan mucho el relato.
  • las programas marcados por agendas locales o internacionales.
  • las diferencias entre los regímenes políticos que convocan elecciones.
  • el grado de cultura televisiva y de introducción de la globalización mediática.

Dadas las legislaciones electorales que existen en la mayoría de países, no se permite la promoción de partidos minoritarios de la misma forma en que se hace con los mayoritarios. Sin embargo, Internet y las redes sociales han revertido esta situación.